miércoles, 12 de agosto de 2015

Mi nuevo mundo empieza ahora

No puedo decir que últimamente este cargada de positividad y buenos pensamientos, cosa que en esta época no me suele ocurrir porque como ya os he explicado más de una vez el verano me apasiona. Pero este año esta haciendo que no sea todo lo divertido que esperaba, he pasado muchas días encerrada en casa y no sabéis la de veces que le he dado a la cabeza.
Me encuentro en una paranoia constante, lo que antes veía bien o medio bien ahora ya no lo veo, todo lo veo mal y me obsesiono con todo, pienso en el rumbo que lleva mi vida, si quizá tendría que dar un cambio a todo y entonces encuentro esta frase:



Quizá mi vida necesitaba esto para cambiarlo todo, para cerrar una etapa y abrir otra nueva, salir de lo que ya no me gusta o no me aporta nada. Y no voy a dudar, voy a coger las riendas de mi vida sin mirar atrás, lo necesito. A partir de hoy voy a desterrar el pesimismo y el desánimo, tengo que ser fuerte y afrontar los baches que pone la vida en mi camino y hacerlo con determinación. 
Voy a sacar de mi la debilidad que estos días se ha apoderado para coger el mundo por montera, y esta vez ni nada ni nadie me va a parar porque pienso hacer lo que me de la gana sin mirar atrás y sin pensar en el qué dirán.
Basta de pensar en los demás y ahora voy a mirar por mi, estoy dispuesta a todo, fuera miedos, aquí estoy yo, y he vuelto para pisar muy fuerte.


domingo, 9 de agosto de 2015

Esos días de verano (I)

Me encanta el verano, es mi estación preferida, desde niña no la cambio por ninguna otra.
Recuerdo el término de las clases, la entrega de notas y las despedidas de algunos compañeros. Pero empezaba ¡el verano!


Lo primero y más importante es que no había que madrugar, podía prolongar mi estancia en la cama horas con tal de evitar los deberes de verano que mi madre me obligaba hacer. Empecé con los cuadernillos Rubio, caligrafía, cuentas, problemas, hasta que llegaron los cuadernos de vacaciones Santillana. Los empezaba con mucho interés, pero iba disminuyendo según pasaban los días y mi cabeza olvidaba el colegio. ¿Para qué hacer deberes cuando podía bajar a la piscina?


Donde he pasado más horas durante mis veranos ha sido en la piscina (más tarde, se puede decir que gran parte de mi vida se ha desarrollado en las piscinas). A las doce ya estábamos todos reunidos para entrar por la puerta, dejábamos las toallas en el césped y salíamos corriendo para tirarnos al agua. Podíamos pasar horas haciendo el pino, jugar a las peluqueras y hacernos tupés imposibles, o tirarnos de mil formas (¿quién no se ha tirado de palito, bomba...hacerlo de cabeza ya era otro nivel). No nos cansábamos, y si lo hacíamos, lo nuestro eran las cartas. Comenzamos por el cinquillo, era muy sencillo y nos terminó aburriendo, pasamos al chinchón, podíamos estar toda la mañana hasta que uno llegaba a cien y perdía, lo que llevaba el consiguiente baño. El gran descubrimiento fue "culo", con este juego amortizábamos toda la mañana, la tarde e incluso la noche, se nos podía considerar unos ludópatas.

A las tres de la tarde entraba por la puerta de mi casa para prepararme para comer porque mi padre llegaba de trabajar más o menos a esa hora y así comíamos juntos. Si por mi hubiera sido, con el último bocado en la boca hubiera cogido la toalla y en tres minutos estaría en la piscina, pero no, todos conocemos a nuestra amiga digestión, esa que te hacía quedarte en casa hasta que pasaran dos horas porque si te metías antes en el agua te podía dar un corte de digestión. Me acuerdo que le decía a mi madre que me dejara bajar que hasta las seis no me metía en el agua, pero no colaba, bien sabía mi madre que si me dejaba ir a la piscina me metería antes de la hora. Era el momento más largo del día, en esa época no había siesta que valiese, mi argumento era que luego no dormía por la noche, no sé cómo llegué a esa conclusión cuando es tumbarme en la cama y caer en sueño profundo, ¡Cosas de críos!
Después de todo el día de piscina llegaba a casa pidiendo merienda-cena, porque parecía que el verano se iba a acabar mañana y no iba a tener tiempo de jugar con mis amigos. Mientras que me duchaba, mi madre preparaba lo que le pedía ( sé lo que pensáis,es una santa, lo mismo pienso yo), me lo comía a la carrera y ya estaba en la calle con veinte duros en el bolsillo para comprarme un helado de postre.


Las noches transcurrían jugando a fuga o rescate, la cosa era correr, como no habíamos hecho ejercicio en la piscina...éramos incombustibles, pasaban las horas hasta que nos subíamos a casa después del consiguiente grito desde la terraza: ¡Vamos, qué ya es hora de irse a la cama!

Ahora los veranos son mucho más diferentes que los de esa época, pero cada edad tiene sus cosas. Lo recuerdo con nostalgia, no cambiaría mis veranos por ningún otro.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Verano en casa

Este verano lo tenía planeado, para un año que consigo tener vacaciones en Agosto, una semana en la playa no me la quitaba nadie, y el resto ya veríamos como surgía.


Eso de que no me las quitaba nadie no es cierto, ya me las quito yo misma, que por eso no vi un escalón y me doble el tobillo de una manera que al instante tenía una bola del tamaño de una pelota de tenis.
Así que aquí me tenéis, compuesta y sin vacaciones, ni a la piscina puedo bajar, porque ¿dónde voy con un vendaje hasta la rodilla? Con lo que me gusta a mi el agua que soy animal acuático.
Sí, mala pata, eso es lo que tengo y una mala leche que no os podéis hacer una idea, desborda por todos mis poros y es que odio que los planes salgan mal, y en estos momentos mis amigos y familia también me odian a mi, soy consciente que no me puedo estar quieta a pesar de lo que tengo y que tengo un humor de perros, pero solo os pido un poquito de paciencia.


Me aburro como una ostra, no me apetece hacer nada, así que como no me puedo bañar en el mar ni meterme en la piscina, me paso todo el santo día viendo los Mundiales de natación de Kazán, me sé todas las coreografías de la natación sincronizada y no me pierdo ningún partido de nuestras guerreras, el equipo de waterpolo femenino, que no dudo que vayan a hacer algo grande como nos tienen acostumbrados porque van de menos a más.


No, no me apetece leer y no me preguntéis porque, yo tampoco lo entiendo, pero estoy enganchada a Juego de Tronos, ayer vi toda la tercera temporada y hoy cae la cuarta seguro, no hay mal que por bien no venga, me voy a poner al día con esta serie. No esperaba que me gustara tanto como lo esta haciendo, os dejo que tengo seguir con ella que sino no me van a quedar uñas en los dedos.



¿Cómo va vuestro verano? 
¡Contádme! no os importe dar muchísima envidia

domingo, 2 de agosto de 2015

Libros para este verano

Cada vez se hace más extensa mi lista de libros pendientes, entre que añado más cantidad de los que leo y que también leo libros que no se incluyen en la lista. Conclusión, menos mal que tengo inquietudes porque me preocuparía mucho más que la lista menguara hasta llegar a cero y no encontrar nada que me motive añadir.

Os muestro algunos de los que tengo más ganas:


No tardaré mucho en leerlo porque me lo regalaron por mi cumpleaños y esta a la espera de terminar los comenzados. El Jilguero me atrajo porque Donna Tartt ganó el Pulitzer con el, además de que lo valoran ya como un clásico que se debe leer. Recientemente bicheando por diferentes blogs he visto que no defrauda en ningun aspecto y también recomiendan otras lecturas de la misma autora.


Ya los tengo en mi estanteria, ahora mismo no me acuerdo porque entró en mi lista, quiza por el titulo que es como el de George Orwell, 1984. Ya se que veis una Q en medio que nada se parece al titulo de Orwell pero es que en japones la Q y el 9 son homófonos y se pronuncian igual. El libro trata sobre las vidas de dos personas en Japón. Espero poderos contar más dentro de poco.


Esta novela está automáticamente en mi lista después de haberme leído Dime quién soy de la misma autora. No tengo palabras, me gusto tanto...sobre todo me emocionó y me sorprendió. Espero que con Dispara, yo ya estoy muerto me ocurra lo mismo.

Ya os contaré como avanza mi lista en las dos direcciones

¡Feliz verano lector!

domingo, 26 de julio de 2015

La canción de verano

Si hay una canción que pueda definir mi verano es la de "Hey Mamma" de David Guetta con Nicki Minaj. A parte de que me gusta el ritmo que tiene, la escucho en todas partes, en el coche, en Spotify, en las tiendas, en la piscina, creo que me persigue...pero no me importa, la puedo escuchar a todas horas mil veces.



Es la segunda colaboración de Nicki Minaj con Guetta y me gusta igual o más que la primera vez. Nicki es una provocadora por antonomasia y no se porque pero me gusta mucho su trabajo, canción de ella que escucho y canción que me apunto para mi playlist. 
De David Guetta también soy asidua, me parece que tiene mucho talento y sabe bien de quién se tiene que rodear, todo lo que toca lo convierte en oro. Ahora mismo se le podría considerar el rey Midas de la industria de la música.
Os dejo la primera colaboración entre estos dos artistas por si aún no lo habéis escuchado.


Me queda una semana para terminar mi lista de canciones para ir a la playa y por supuesto estas van de cabeza, ¿alguna sugerencia más?

¿Cuál es la canción que este verano suena en vuestras cabezas?